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REFLEXIONES SOBRE EL PLACER DE COMER PDF Imprimir Correo electrónico
Domingo 03 de Octubre de 2010 03:51

En estos tiempos en que los médicos, los científicos y aún los políticos se preocupan por el creciente problema de la obesidad en todo el mundo, han surgido, como es natural, una gran cantidad de programas, campañas, proyectos, incluso leyes y reglamentos que pretenden ayudar a controlar la epidemia de exceso de peso, una de cuyas causas es, sin duda, el desorden en la alimentación, unido al sedentarismo creciente en toda la población.

Los programas, dietas y regímenes pueden ser científicamente correctos, los cálculos que hacen los nutriólogos, dietistas y demás especialistas pueden ser precisos y exactos, los planes para comer contando calorías, o escogiendo alimentos por colores, o sumando las raciones, e incluso pesando lo que se come, son el resultado de investigaciones muy bien realizadas, pero tienen un enorme, un terrible defecto: transforman el placer de comer en una actividad tan fría como hacer cuentas para pagar deudas, tan tediosa como aprender de memoria las reglas de la trigonometría.

De acuerdo en que debemos aprender a comer, de acuerdo en que hay personas que por falta de información no saben hacerlo y dañan su cuerpo sin saberlo, pero la solución nunca estará en las prohibiciones, nunca en las reglas rígidas, nunca en la matemática del cuerpo humano.

Porque no somos máquinas, porque la capacidad de adaptación del ser humano es grande, y porque no debemos olvidar que un gran médico francés, René Dubós, antropólogo y filósofo, señaló por qué estamos en esta vida, diciendo: “El propósito de la vida es la celebración de la vida”.

¿Qué significa esto?, que debemos celebrar la vida en todas sus formas, en el trabajo, en el descanso, en el ocio, en las vacaciones, en todo momento, y uno de los momentos más gratos de cada día es el momento de comer.

Comer dije y no alimentarse, comer significa mucho más que llevar a la boca nutrientes (horrible palabra), comer es disfrutar cada momento en el desayuno, la comida o la cena; comer es compartir los mejores momentos de la vida con la familia, los seres queridos, los amigos, los compañeros de trabajo; comer es el placer, el único placer que podremos tener tres veces al día hasta el día de nuestra muerte.

Por eso, en lugar de prohibir hay que educar, en lugar de convertir la comida en matemáticas, hay que aprender a comer sabroso, nutritivo y sano, y cuando cada mexicano, niño o adulto, sepa comer y disfrute plenamente la comida el problema de la obesidad dejará de serlo.

Existen cientos de miles de establecimientos en los que se preparan con todo cuidado y se sirven de las mejor manera todos los platillos imaginables, y millones de mexicanos en todo el país disfrutan esos momentos plenamente; La mayoría de los restaurantes mexicanos están comprometidos con la salud de la población y seguirán cuidando la calidad de sus productos tanto en las grandes cadenas como en los modestos restaurantes; y si los mexicanos aprenden a comer y sobre todo preservan el placer de comer, seguramente serán más sanos y más felices.

 

 

 

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