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El Consejo Coordinador Empresarial, por conducto de su Presidente Armando Paredes, ha convocado a una gran cruzada en todo el país para impulsar las reformas necesarias en materia energética de segunda generación (tal como la definió el presidente en los primeros días del mes de diciembre del año pasado), la fiscal integral, la reforma laboral y la reforma política.
Por otro lado, en la publicidad de la Cámara de Diputados, todos los días sale el mensaje de que la Cámara está trabajando para México en la reforma fiscal. Las voces discordantes y separadas, por un lado del CCE y por otro de la Cámara de Diputados sobre dichos temas, pone en evidencia que no hay tal propósito por parte del Congreso de la Unión, real y efectivo, de trabajar en las reformas antes mencionadas; lo mismo se puede decir e imputar a la Cámara de senadores.
Por eso la angustia y la vehemencia del CCE de emprender una gran cruzada de convencimiento en todas las entidades federativas, a la sociedad en su conjunto y a los representantes populares federales en dichas entidades, a fin de sentar a los sectores empresarial y obrero y al Congreso de la Unión para que conjuntamente diseñen dichas reformas, que en el fondo saben perfectamente en que consisten.
Pero como todo esto va a quedar en una mera retórica y en buenas intenciones, sin resultados concretos, como ha sucedido en el pasado remoto y reciente, es pertinente que el Presidente de la República, como líder del estado mexicano, presente, tal como lo hizo con la reforma política, sus iniciativas de reforma fiscal integral, reforma energética de segunda generación y la reforma laboral, independientemente de que en el Congreso, en diferentes etapas y tiempos, legisladores han venido presentando propuestas de iniciativa sobre dichos temas.
Ello se traduciría en una verdadera voluntad política unitaria por parte del Presidente de todos los mexicanos para conducir y lograr dichas reformas que darían lugar a un crecimiento mucho más ambicioso de la economía que el que actualmente se espera; además, obligaría al Congreso a discutir, en sus términos, dichas reformas propuestas por el Ejecutivo en el contexto de colaboración integral que por conveniencia de ambos poderes interesa y espera la sociedad en su conjunto.
En esa tesitura, la gran cruzada del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) habría encontrado la voz del líder del país para que con valentía, objetividad y gran conocimiento de causa provoque que el Congreso de la Unión asuma su responsabilidad política e histórica con la nación entera; si no estuviera a la altura de las circunstancias el precio que pagaría por su contumaz actitud de resistencia y de “no” a todo lo que proviene del Ejecutivo, encontraría el Congreso la respuesta inequívoca de reprobación a todos los partidos en su conjunto por no atender los propósitos nobles y positivos que las iniciativas del Ejecutivo plantean y finalmente, la sociedad, dentro de la que están todos los factores reales de poder, abrazaría con regocijo, reconocimiento y gratitud, la actitud que el señor Presidente de la República se digne en hacer verdadero y auténtico beneficio para el país.
Senador Fauzi Hamdam Marzo 16, 2010 |