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El 30 de noviembre, fecha en que el gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca, cerrará el Centro de Convenciones de Acapulco, debería marcar el inicio de la renovación de las viejas estructuras del turismo, aunque probablemente no sucederá así.
La falta de viabilidad económica, con una carga para el gobierno de esa entidad de dos millones de pesos mensuales, más un enorme costo de oportunidad, fue su argumento para hacerlo; aunque dijo que deberá ser renovado para mantener al destino en el mercado de los congresos y las convenciones.
En realidad, el inmueble es propiedad del Banco de México, cuyo gobernador es Guillermo Ortiz Martínez, y por sus dimensiones y ubicación privilegiada puede auspiciar un proyecto exitoso, aunque no sucederá mañana.
Así es que, por lo pronto, el Consejo de Promoción Turística, que dirige Óscar Fitch, deberá tomar una decisión con respecto al futuro del Tianguis Turístico de 2010.
Los escenarios van desde que se pierda el evento, hasta que se mueva a otra plaza temporal o definitivamente, además de la opción de volverlo itinerante.
Esto sucederá coincidentemente el mismo año en que Marcelo Ebrard, el jefe de Gobierno del DF, impulsará la primera versión de la Feria Internacional de Turismo (FITA), que si bien tiene una naturaleza distinta, políticamente podría incluso reemplazar al primero.
El Tianguis de Acapulco se había ido desinflando paulatinamente y volverlo útil y rentable en unos cuantos meses no parece sencillo.
Veranda Carlos Velázquez / Excélsior |