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Miércoles 11 de Noviembre de 2009 15:11 |
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Hace apenas unos días, el 28 de septiembre pasado, tuve el privilegio de asistir a un evento de grandes tintes emotivos, para rendir tributo a un gran personaje dentro del mundo gastronómico y restaurador, Olivier Lombard.
Su nombre convocó a más de 300 amigos que nos reunimos para expresarle nuestro apoyo en un momento difícil en su vida por el hecho de tener la salud delicada desde hacía varios meses. Hoy, con mucho pesar doy la noticia de su muerte, acaecida el pasado 6 de noviembre, después de librar una valiente batalla contra una enfermedad muy agresiva a la que finalmente sucumbió.
En vida, Olivier Lombard fue un gran chef merecedor de múltiples reconocimientos nacionales e internacionales. Pero además fue un fuerte y cariñoso patriarca con su familia, hombre de negocios, practicante de la equitación, piloto de coches de carreras, buzo y ocasionalmente piloto de aviones, actividades que ejerció con toda la vigorosidad que siempre lo caracterizó. Al escribir estas líneas, me embargan varios sentimientos, tristeza por la pérdida de su presencia física, pero también alegría por saber que su fuerte espíritu está en paz en otra dimensión, habiendo dejado un importante legado a todos los que lo conocimos y quisimos. Descanse en paz.
OBITUARIO DE OLIVIER LOMBARD 8 Noviembre / Jorge Toledo / El Economista |